Artículo final
Y para terminar… ¡El artículo final!
Siempre me ha gustado leer. Cuando era pequeña, la
biblioteca de la escuela era un sitio que conocía bastante bien, iba muy a
menudo; soltaba un libro y cogía otro. Por eso, el comienzo de esta asignatura
estaba lleno de expectativas para mí, y de, por qué no decirlo, de ilusión. Sabía
que tendría que trabajar con libros… y me encantan. Me encanta cogerlos,
tocarlos, olerlos… y claro que si, ¡leerlos también! ;)
He considerado siempre la lectura como un placer. Sentarte a
disfrutar de un libro es una de mis actividades favoritas. Pero también lo
considero una necesidad. Creo que el hábito de leer, es algo que puede
adquirirse a cualquier edad, pero que cuando lo tienes, algo queda marcado en tu
personalidad. Leer abre la mente, y eso se nota.
Uno de mis objetivos con esta asignatura, era aprender sobre
la literatura infantil, conocerla para enseñarla, y enseñarla a amar. Creo que
esto es lo más complicado, llegar a ese punto, en el medio, en el que la
lectura se considere de manera positiva. Conducir al alumno hasta ahí, es
nuestra responsabilidad. Porque si el niño no quiere leer porque lo ve como una
obligación, es seguramente porque nosotros les estamos obligando en cierto
modo. A veces, en la vida en general, tenemos tantas ganas de mostrarle a todo
el mundo lo maravilloso que es algo o alguien, que sin darnos cuenta,
conseguimos el efecto contrario, y acabamos siendo tan pesados, que los demás
no quieren ni escuchar hablar del tema en cuestión. Con la lectura pasa igual.
Y nuestra labor consiste en buscar las estrategias pertinentes para llegar
donde queremos: que los niños disfruten de la lectura, y no al revés.
Para mí, la literatura no es una asignatura. La literatura,
como ya he dicho, forma parte de mi vida, de mi personalidad, no puedo
separarlo por bloques. Y en general, lo que he aprendido durante este curso,
con el resto de materias también, es a entender que todo forma parte de algo
más grande. No se trata de aprobar las mates, o suspender plástica. Se trata de
integrar cada una de las cosas que aprendemos, en nuestra forma personal de ver
la vida. No se trata de números, ni de
notas. No se trata de jugártela todo a memorizar cosas de forma absurda para un
examen. Se trata de leer, de pensar, reflexionar, comparar… Es por eso que me
ha gustado el planteamiento de la asignatura, y del curso semi-presencial en
general. La idea que se hace la gente cuando dices que estudias a distancia, es
que será más fácil. Mi idea era todo lo contrario, no sabía cómo iba a hacer
para sacar un momento para estudiar, y pensaba que se me acumularía todo para
la noche de antes del examen final. Pero resulta que no. Resulta que bueno,
tampoco ha sido fácil, para nada, pero ha tenido un sentido. He entendido la
razón de cada uno de los trabajos y he aprendido a valorar la labor del
maestro. Porque con cada una de las actividades, leía lo que debía hacer… y
temblaba. Después me quebraba la cabeza durante unos días pensando en la manera
de llevarlo a cabo, leía, me documentaba, y empezaba con ello. Al final era
consciente del progreso que había adquirido en el transcurso de la actividad. Y
en ese momento, valoraba todo el trabajo que eso le había supuesto a la
profesora
Yo me he tenido que comer la cabeza para conseguir realizar la actividad, y he aprendido, casi sin darme cuenta, mientras la hacía. Pero no quiero ni imaginar lo que se habrá comido la cabeza la profesora, diseñando una actividad mediante la cual yo consiguiera todo esto. Eso es lo verdaderamente increíble, y ese es uno de los trabajos más bonitos y gratificantes como maestro. |
Irune, valoro mucho tu trabajo, porque aprender es algo
reconfortante, enseñar es una labor preciosa, pero enseñar a enseñar… es una
dulce locura.
Durante todo el desarrollo de esta asignatura, he tenido que
servirme de varias cosas: de la creatividad (algo que va unido a la
inspiración, por lo que encontrar ese momento de inspiración, cuando tu agenda
es apretada, no es fácil), la capacidad de síntesis y de planificar una idea,
para conseguir un objetivo.
En el primer bloque, la creatividad se ponía de manifiesto
mediante la originalidad. Escoger un buen libro, que pudiera ofrecer aspectos
más originales que aquellos a los que estamos acostumbrados, para realizar un
trabajo también con un toque diferente, con un estilo personal. Pensar en el
lector es la clave. Y cada vez que tengo que hacer algo así, intento recordar
las cosas que yo solía a hacer a las diferentes edades, le pregunto a mi madre,
y con la base teórica de los apuntes y algunos autores, siempre encuentro una
manera de acercarme más a los niños. Además, debo reconocer que disfruto mucho
con las cosas para niños, por lo que casi todos mis proyectos ya me emocionan a
mí, y eso me hace más fácil mostrárselo a ellos con el mismo sentido.
Compartí la lectura del libro que escogí con un niño,
después de haber hecho el trabajo, y fue muy divertido.
Desde que empecé la carrera, siempre he seguido a un autor
que me gusta mucho, y es Piaget. Es un referente para esto que hemos trabajado
tanto a lo largo de la asignatura, que es aprender sobre el momento evolutivo
de cada niño para adaptar el aprendizaje a sus necesidades. Le conocí con la
asignatura de Aprendizaje y desarrollo infantil, y he de decir, que también
todo lo visto durante esta, me ha servido en mis trabajos.
En mi blog, se que ha sido un punto negativo el no haber
hecho demasiadas referencias a la biografía consultada, o a estos aspectos,
pero siempre he preferido mostrarlo en la práctica. Realmente he hecho las
actividades de la manera en la que las he hecho, porque he tenido en cuenta
todos los aspectos que ya había consultado, aunque no lo haya escrito explícitamente.
En el bloque dos, he de volver a hablar de los aspectos que
hay que poner en valor. Otra vez hablo de la creatividad. Creo que ha sido el
trabajo que más me ha costado. Haciendo uso de otras capacidades, me pareció no
muy complicado ver los pasos de adaptación que debía seguir, y aunque me considero
alguien bastante creativo, no he llegado a crear una buena obra, algo original
y de calidad. Supongo que la inspiración no me acompañó durante este bloque.
Pero me pareció interesante hacer el paralelismo de la obra original con la
adaptada. Me hizo pensar en otras obras, o películas también adaptadas y
compararlas con lo original, y ver la de posibilidades que da un proyecto como
este.
Con respecto al bloque tres, no puedo dejar de hablar del
trabajo en grupo. Uno de los objetivos del plan Bolonia era el de enseñarnos a
trabajar en cooperación. Y para los aspirantes a maestro es algo más que
aprender a hacer el típico trabajito entre unos cuantos. Aprender a trabajar en
grupo es un aprendizaje que sirve para con nosotros mismos. Aprender a tener en
cuenta a los demás, aceptar las críticas, los puntos de vista diferentes… en
fin, una pelea con nuestro ego, sacar lo mejor de nosotros para ponerlo al
servicio del grupo, y aceptar y acoger lo del resto. En mi caso la colaboración
fue corta, pues aunque mi grupo constaba de tres personas, una de ellas no se
involucró en ningún momento, por lo que el trabajo a dos es siempre más fácil.
Pero me gustó darme cuenta de que era capaz de debatir, compartir opiniones,
valorar el esfuerzo de mi compañero y trabajar conjuntamente. Debemos de
aprender a trabajar en grupo, porque tenemos que enseñar a hacerlo, y hay que
empezar siempre por uno mismo.
Siguiendo a este bloque, el bloque cuatro, que proponía la
elaboración de actividades relacionadas con la lectura: actividades para
motivar la lectura, para ayudar a comprender, para matizar aquello que hemos
entendido. Algo que me costó entender de primeras, pues preparé un proyecto
lleno de actividades, pero no exactamente de la manera en que se pedía. No
entendí que lo importante de la actividad era dejar al niño leer y crearse sus
propias ideas, crear su propia manera de disfrutar del libro.
El último bloque ha sido mi bloque preferido. Quizás ha sido
más fácil por todo el camino que ya llevaba recorrido, pero la creación de
textos con todas las estrategias propuestas me parece superdivertido y que
puede dar mucho juego. En mis reuniones personales con amigos, me encanta
proponer este tipo de juegos donde se ponen en marcha estrategias como las que
hemos visto, para crear frases, textos, o lo que salga… de la manera más
original y creativa, que siempre suelen ser las más graciosas. Así que como
propuesta para el aula me encantará ponerlas en práctica.
Además de las creaciones, este último bloque, tenía un plus,
motivador, que era la creación del libro. Anduve como loca durante unos días pensando
de qué manera podía llevarlo a cabo. Miré las opciones de la web que teníamos
como referencia pero ninguna me convencía. Yo quería hacer algo original. Algo
que no estuviera ahí.
Me encanta aprovechar lo que se supone que ya no vale.
Siempre busco una segunda utilidad a lo que se quiere tirar. Y es algo para lo
que me gustaría tener más tiempo, como afición, esto de reciclar es muy
divertido, y adaptado a las actividades con niños, mucho más.
He trabajado durante un año como au pair. Vivía en una
familia y cuidaba de los tres niños que ahí vivían. Cualquier momento era
bueno, para coger un embase vacío de cualquier cosa y construir un juguete. En
realidad, era más y mejor el tiempo que invertíamos en construir las cosas que el
que luego jugábamos con ellas, pero lo importante era crear, imaginar,
equivocarse, reírse, y volverlo a intentar. Si la espada que habíamos
construido con cartón y papel de aluminio duraba una tarde, no nos importaba,
sabíamos que podríamos coger el cartón de los cereales para construir otra, y
que sería igual de divertido volver a construirla, porque algo nuevo se nos
ocurriría. Desde esta época miro todo de manera diferente, siempre busco otra
cosa que hacer con los objetos.
Para la creación del libro tenía algunas ideas en la cabeza,
pensaba utilizar materiales de mi trabajo. Trabajo en una zapatería, por lo que
pensaba en hacer algo con los cartones, los palitos que se ponen dentro de los
zapatos, las bolsitas de tela que los envuelven… algo podía sacar de ahí, hasta
que, estando en mi casa, vi los posavasos de cerveza que había traído de
Bruselas y se me ocurrió la idea de utilizarlos para el libro. En cuanto me
puse a elegir estrategias para las creaciones y a llevarlas a cabo, me encajó
una cosa con otra, y el resultado es el que podéis ver en otra entrada. Creo
que es mi trabajo más original.
Por mis circunstancias personales, aún no he podido realizar
mis segundas prácticas. Estoy esperando de un hueco en algún colegio, y estoy
deseando poner en práctica lo aprendido con los niños.
De todos modos, hoy en día sigo teniendo contacto con los
niños que cuidé, y siempre compartimos experiencias relacionadas con los
cuentos. Su casa está llena de libros y siempre andan con un libro en la mano.
Es increíble, porque uno de ellos, diría que es adicto. Me enseñó mucho vivir
con ellos. Tenían hábitos lectores que mostraban el placer que sentían por la
lectura. Había momentos marcados para la lectura, porque ellos querían. No se
les obligaba a leer, sino todo lo contrario, se les planificaba el tiempo de
lectura, porque ellos nunca ponían límite. La más pequeña, aún no sabía leer,
pero yo me encargaba de leerle todas las noches. Con sus cinco años, tenía su
pequeña biblioteca en su cuarto, y ella elegía el cuento que quería que le
leyese antes de dormir. También es importante señalar, que el uso de la
televisión estaba bastante limitado, algo que, desde mi punto de vista, les
hacía mucho bien, pues les brindaba la oportunidad de centrarse en otra cosa,
de descubrir otra cosa que les proporcionase placer y diversión adaptado a cada
una de sus edades.
Con respecto a los blog de los compañeros, he de decir que
he leído la mayor parte de ellos, aunque no haya tenido tiempo de comentarlos.
Siempre buscaba un mejor momento para poder realizar una buena aportación, y en
ocasiones he perdido la oportunidad de hacerlo. Algo que me pesa bastante, pues
los comentarios de mis compañeros en mi blog me han ayudado mucho a comprender
mejor los objetivos de los trabajos, a ver mis errores y pensar en la manera de
mejorar.
Para terminar esta suma de experiencias personales,
profesionales, y recorrido por la asignatura, solo me queda decir que seguiré leyendo, seguiré
aprendiendo todo lo que pueda y seguiré buscando la manera de crear ilusión por
saber y aprender. Siempre habrá cosas que aprender, tanto para el maestro como
para el alumno, y ante las “no ganas de aprender” del alumno, la creatividad
del maestro para hacer que “pique la curiosidad”.
