martes, 4 de noviembre de 2014

Toda clase de pieles


He hecho una adaptación del cuento “Toda clase de pieles” para niños de 8 años.

Con respecto al cuento en el que me he basado, que es la adaptación que Irune ha contado y he podido escuchar en youtube, he cambiado algunas cosas, porque era parte de del trabajo, y he intentado ponerle mi pequeña aportación y mi propia originalidad. Espero no haberlo variado demasiado para haber hecho una versión del cuento, y no una adaptación, que es lo que se pedía.

En primer lugar, he decidido no seguir con reyes, reinas y princesas porque me parece algo muy típico. Lo he cambiado por una familia, a simple vista normal. Pero como es una obra folclórica, y quería guardar esos elementos fantásticos, he hecho de esta familia, personas no corrientes, que deciden vivir de una manera diferente. Creo que esto podría atraer la atención de los niños de ocho años, pues están en ese periodo en el que empiezan a preferir obras más realistas, pero no terminan de desprenderse de los elementos fantásticos que les hacen desatar su imaginación. Es por eso que he intentado llegar a un punto intermedio con los personajes.

También he intentado seguir el esquema de la obra original (cuando digo original, hablo de la obra de la que yo parto para hacer mi adaptación), donde tenemos como protagonista a una niña sobreprotegida por sus padres, pero feliz, hasta que se le plantea algo en su vida y debe huir y enfrentarse a ciertos problemas que le harán crecer y madurar. Hasta finalmente, conseguir lo que ella quería. Y lo he hecho de manera que este final, no fuera una simple boda con el hombre de sus sueños (nunca mejor dicho), si no que, fuera el momento donde ella puede realizarse como persona y cumplir sus metas personales, como es aprender a leer y escribir, conocer mundo, y escribir y dibujar sus propios cuentos.

Por eso, los temas principales que pueden atraer a los niños de esta edad, son lo que he intentado plantear en mi adaptación: “cuentos y narraciones que presenten al mundo y maneras diferentes de vivir”, “series con niño/a protagonista que se enfrente a los problemas básicos: el miedo, la amistad”… a lo que he presentado un problema natural a estad edad, como la vergüenza, ya que el niño acaba de salir de la etapa del pensamiento intuitivo para entrar en las operaciones concretas, y ya tiene desarrollado el concepto de su identidad individual y su autoestima, comienza a empatizar con los demás, y puede entender las opiniones diferentes a la suya, por lo que puede reconocer este sentimiento en los demás.

Le he puesto un nombre a la protagonista, pero solo a ella. En el cuento no hay demasiados personajes, por lo que no resulta complicado diferenciarlos y me parece que, mientras con la protagonista, la hace más fácil de reconocer para el lector de esta edad, con los demás, les vuelve más misteriosos.

La estructura de la obra es la típica de planteamiento, nudo y deselance. La fórmula de apertura de la obra es algo más original que el final, que lo he acabado de una manera muy simple.

 

"Un pajarito me contó, que otro pajarito le había contado, lo que un pajarito había visto volando por algún cielo un poco lejos de aquí.

Había una familia de campesinos que vivían en el bosque, alejados del mundanal ruido de la cuidad. Eran felices así, y decidieron que en aquel entorno, tranquilo y dotado de aquella belleza, podrían traer al mundo a sus hijos, para que disfrutaran de la naturaleza y escaparan de las perversiones de la ciudad.

Esta familia soñaba con tener muchos hijos, mucho, y ser una familia lo suficientemente fuerte como para permanecer siempre unidos y jamás tener que ir a la ciudad. Odiaban la ciudad.

Pero la realidad fue que solo pudieron tener un hijo. Más concretamente, una niña, Dafne.

Dafne creció en aquel bonito bosque, rodeada de flores, de animalitos encantadores, bañándose cada día en el lago y comiendo fruta fresca. Sus padres le contaban cuentos todos los días y la imaginación de Dafne volaba y volaba…

Hasta que un día, ella le preguntó a su madre, que qué había al otro lado del lago. Dafne quería saber, tenía curiosidad por descubrir otros mundos, por ver otras cosas. Además estaba cansada de jugar sola, ¿Es que no existía nadie más en el mundo?

Pero su madre le dijo que no había nada interesante, y que no debía nunca pasar al otro lado del lago. Al mismo tiempo, habló con su marido y le puso al tanto sobre Dafne. Ella estaba creciendo y era una chica muy lista, y llegaría un momento en el que no podrían mantenerla para siempre en aquella casita del bosque. Por lo que el padre de Dafne, decidió que nunca más le contarían historias. Creían que esto estaba despertando intereses diferentes a los que ellos tenían, y que quizás, un día, Dafne querría ir a la ciudad a encontrar algunas de las cosas que ellos le contaban en sus historias.

Al día siguiente, cuando Dafne venía de nadar y soñar en el lago, notó que sus padres estaban diferentes. Pero no le dio importancia hasta después de la cena, cuando su madre le dijo que aquel día no habría cuento.

Dafne se fue a dormir muy triste, pero pensó que aquel día su madre estaría cansada, por lo que se durmió como cualquier otro día. Pero esa noche Dafne tuvo un sueño diferente. En su sueño aparecía ella en un sitio donde nunca había estado, donde había muchas niñas como ella y donde había muchas cosas ricas para comer, la gente reía mucho y todo parecía muy divertido.

A la mañana siguiente Dafne se despertó y se sentía diferente. Ya no estaba triste como la noche anterior. Por lo que siguió su día con normalidad. Pero por la noche, otra vez volvió a suceder lo mismo. Mama no le contó ningún cuento pero ella volvió a soñar con cosas maravillosas.

Pasaron los días, y Dafne dejó de preguntarle a su madre por los cuentos. Aquellos sueños que tenía eran mucho mejor que las historias de mama, que ahora le parecían simples y aburridas.

Una noche, en uno de esos sueños, Dafne pudo reconocer el lago donde se bañaba cada día. Dafne se veía caminando sobre las aguas en dirección al otro lado, pero cuando llegaba a la mitad, se hundía.  Otra noche, Dafne se veía nadando, pero cuando llegaba a la mitad, el agua la empujaba hacia atrás, y volvía al mismo punto. La tercera noche, Dafne soñó que corría alrededor del lago, pero no avanzaba ni un metro.

Dafne empezó a sentirse mal, los sueños que tenía ya no eran como antes, no podía ver esas cosas maravillosas porque no conseguía avanzar, así que empezó a tramar un plan. Empezó a investigar cada tarde un poco más de los alrededores del lago. Su motivación se veía reflejada en sus sueños, pues cada día que pasaba, por la noche, Dafne podía volver a ver un poquito de aquella otra realidad que tanto le atraía.

Un día, sus padres se dieron cuenta de que Dafne ya no se dedicaba las tardes a bañarse en el lago y jugar en el agua. La siguieron y vieron que cada día investigaba un poco más lejos de allí. Por lo que decidieron castigar a Dafne, y no le permitieron volver al lago.

Dafne había prometido que no intentaría cruzar al otro lado y sus padres le habían descubierto intentándolo, por lo que no se merecía volver allí. Dafne, que era muy inteligente, intentó engañar a sus padres, pidiéndoles que si le compraban algunas cosas que  quería tener, ella se quedaría en el jardín tranquila, y no intentaría volver al lago.

Sus padres sabían que eso supondría ir a la ciudad, pero decidieron que sería mejor que ellos fueran, a que fuera su niña y sufriese algún mal en aquel espantoso lugar.

Dafne estaba cansada de vestir con ropas de pieles, hechas con las pieles de los animales que habitaban en ese lugar, con ella. Quería llevar otras ropas y pidió un abrigo y un vestido nuevo.

También le pidió a sus padres un bloc de notas y algo para escribir. No sabía leer y sus padres no le contaban más historias, pero ella dibujaría todas aquellas hermosas cosas que soñaba.

Sus padres regresaron con la ropa que Dafne había pedido, y junto a la ropa, la madre de Dafne decidió darle una pulsera que guardaba de los tiempos en que vivió en la ciudad.

Dafne estaba entusiasmada, tanto que aquella noche no pudo dormir. Tenía los ojos bien abiertos, tumbada en su cama, solo podía pensar en la ciudad, en sus vestidos nuevos, y en todo lo que le gustaría hacer.

Y como no había dormido nada, el día siguiente se lo pasó entero durmiendo. Pero esta vez si que tuvo un verdadero sueño. Soñó con un mapa, que le indicaba el camino para ir a la ciudad. Por lo que en cuanto despertó, cogió su nuevo cuaderno y dibujó aquel mapa que tenía en la cabeza.

Dafne no dudó ni un momento, cogió todas sus nuevas cosas y salió disparada. Sus padres estaban ocupados recogiendo algo para la cena y era el momento perfecto para escapar.

Encontró rápido el camino, era tal y como lo había dibujado… pero el final de su mapa no era muy claro, pues Dafne no tuvo tiempo de terminar el dibujo antes de que se le olvidase.

Acabó perdida en el bosque durante un mes. Estaba cerca de la ciudad pero se sentía bloqueada, pues no descansaba bien, y no era capaz de soñar como lo hacía antes.

Durante aquel mes que Dafne pasó sola en el bosque, no hubo un solo día en el que no utilizase su bloc para hacer un dibujo. Pero el último día de aquel mes, Dafne se sentía tan cansada y tan enfadada que empezó a arrancar cada uno de esos dibujos de su bloc y los lanzó por donde pilló. Los dibujos comenzaron a elevarse con el viento, algunos volaron, otros quedaron por el suelo. Pero alguien que pasaba no muy lejos de allí, encontró uno de esos dibujos, y admirado por la belleza del mismo, comenzó a andar siguiendo otros muchos papeles perdidos, hasta que encontró a Dafne en el bosque.

Estaba irreconocible, se había separado tanto del lago que llevaba días sin lavarse y vestía las viejas ropas de pieles. Casi parecía un animal.

Ese alguien que encontró a Dafne, era una señora, maestra en una escuela de la ciudad, y se acercó maravillada y extrañada a la vez, a Dafne.

-¿Quién eres tú?, le preguntó

Dafne no fue capaz de responder, nunca había visto otra persona que no fueran sus padres, y estaba aterrada. Pero aquella señora parecía amable, y aunque Dafne no dijo ni una sola palabra, la señora la levantó cuidadosamente del sitio donde se encontraba, casi tirada, y la llevó a su casa.

Allí le lavó, y le dio algo de comer. Después de todo esto, Dafne en seguida se quedó dormida. Y volvió a soñar. Soñó con libros, con gente fantástica y una vida nueva.

A la mañana siguiente, aquella señora le pidió a Dafne que hiciese un dibujo para ella. Dafne continuó en silencio, pero le hizo un dibujo,  tal y como le pidió la señora.

Pasaron algunos días, y Dafne seguía sin hablar, pero tenía sueños extraordinarios todas las noches, y hacía dibujos todas las mañanas para aquella señora.

Dafne comenzó a dibujar todos los días lo mismo. Era el rostro de un hombre, y todos los días era el mismo hombre. Era algo muy extraño, la señora conocía a aquel hombre, y no entendía por qué Dafne le conocía también. ¿Habría visto alguna foto en la casa? No era posible, las fotos que ella tenía eran de un niño y Dafne dibujaba un adulto, igual que ella.

Un día, la señora, le dijo a Dafne que se pusiese aquel vestido que llevaba, que le gustaría mostrarle la ciudad, y después harían una cena en casa, algo especial.

Dafne estaba realmente entusiasmada. Visitaron la ciudad, montaron en coche, vieron a otra gente y pudo probar un montón de dulces y cosas que jamás había imaginado, ni en sus mejores sueños, que existieran.

Cuando llegó la noche, la señora y Dafne volvieron a la casa para la cena. Dafne se preguntaba que tendría de especial aquella cena, qué podría ser más especial que aquel día que acababa de pasar. Hasta que llamaron a la puerta, y ahí entro él, el hijo de la señora. Un joven apuesto que hacía dos años que se había ido de viaje.

La señora estaba muy excitada. Hacía mucho tiempo que no veía a su hijo, y además estaba Dafne, esa chica que dibujaba tan bien y que le había ganado con su dulzura.

Cuando el hijo de la señora y Dafne se vieron, ocurrió algo muy extraño. Dafne se dio cuenta que era él el hombre con el que soñaba cada noche. Dafne no entendía nada, ¿Por qué había soñado con aquel joven? Comenzó a sentirse mal, y visto que seguía sin poder hablar, corrió hacia su cuarto y se encerró en él.

Aquel joven también se sentía extraño. La cara de Dafne le resultaba familiar, pero no sabía por qué. Le pidió explicaciones a su madre, pero era un poco complicado explicar la situación de Dafne, por lo que no le resolvió muchas dudas, y decidió salir de la casa para que Dafne pudiera descansar. Esperaba poder hablar con ella otro día y entender la historia de esa chica.

Dafne estaba muy agitada, y a la mañana siguiente, se vistió con su ropa antigua, y aprovechando que la señora había salido a comprar algo de comer, Dafne volvió a escapar, en dirección del bosque. Cuando llegó allí, para su sorpresa, se encontró con el joven hijo de la señora, quien al verla con esas ropas no la conoció, pero decidió acercarse a Dafne para ver si necesitaba algo. Dafne estaba asustada. No quería que aquel chico se le acercara, le ponía muy nerviosa. Y a su vez, sabía que no podía volver al bosque con sus padres de nuevo, pues allí no era feliz, y tampoco conocía bien el camino.

Aquel chico se sentía atraído por Dafne, quería saber de ella, de donde venía, donde iba, por qué vestía así, así que le cogió de la mano para intentar retenerla, pero Dafne consiguió zafarse, aunque perdió la pulsera que su madre le había reglado, en aquel intento de huir.

Dafne corrió hacia casa de la señora, y decidió hablar. Le contó toda su historia, y esta vez habló, habló sin miedo. La señora le dijo que no se preocupase y que fuese a quitarse esas viejas ropas y se vistiese con el bonito vestido que le había comprado su madre.

Ese día, mientras Dafne dormía la siesta, el joven hijo de la señora, llegó a la casa. Estaba muy confundido y quería contárselo a su madre. Le contó, que hacía algún tiempo que soñaba todas las noches con la misma mujer, una mujer misteriosa que vivía en el bosque, por la que sentía muy atraído. Le contó, que la noche anterior, después de la cena, soñó con esa mujer, y soñó con un lugar en el bosque, por lo que cuando se despertó, se dirigió hasta allí, y encontró a Dafne. Dafne era la mujer de su sueño, pero ella había decidido huir de él, y lo único que tenía de ella era aquella pulsera que había perdido.

El joven no sabía que aquella chica era la que ahora vivía con su madre, y su madre, no podía creer lo que estaba pasando. Le pidió que le enseñara la pulsera que había encontrado, y la tomó, y entró en el cuarto de Dafne. Le preguntó que si era suya, a lo que Dafne respondió afirmando.

La señora, le pidió a Dafne que saliera de su cuarto, y que mostrase la misma valentía que había mostrado con ella al contarle toda su historia, y así hizo. Dafne habló con el joven hijo de la señora y le contó todo. Y fue entonces, cuando aquel joven comprendió que era Dafne, la joven con la que había estado soñando.

La señora decidió enseñar a Dafne a leer y a escribir, mientras que ella y el joven, decidieron casarse. Así, pasaron su vida viajando por nuevos mundos que le daban a Dafne la suficiente paz como para dormir, soñar, y después escribir sus propios cuentos.

De esta manera, aquel joven y Dafne, vivieron juntos y felices para siempre."

 

 

 

 

4 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Estimada,
    El cuento está muy bien la verdad, pero me gustaría comentarte alguans cosas que considero importantes al respecto.
    Me hubiese gustado encontrar la justificación de la adaptación del cuento al final del comentario de texto, dado que al ponerla al principio ya nos adelantas el cuento y asi nos quitas el factor sorpresa tan importante a la hora de leer.
    Por otro lado, en relación al contenido del cuento creo que no hay un hilo conductor muy definido, hablas de dibujos, de sueños que creo no harán que capten la atención de los niños a los que te diriges, incluso decirte que yo al leerlo la he perdido.
    Añadirte que al leer la justificación del cuento y luego leer el cuento me esperaba otra adaptación diferente. Al hablar de familia y más realismo junto con elementos folclóricos esperaba que hubieses adaptado un tipo de familia desde otro enfoque (dos madres, o una sola madre o un solo padre, madre y abuela....etc.), algo diferente a lo que estamos acostumbrados en los cuentos.
    Por lo demás perfecto, considero que la redacción está muy cuidadada.
    Saludos

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  3. Gracias por tu comentario, Soraya. Coincido contigo en que hay algún momento en que la narración se pierde un poco. Sin embargo sí veo el hilo conductor y el esqueleto de la historia de partida.

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  4. Bueno, Sheila, creo que tu adaptación, en general está bien, pero tiene altibajos y momentos en que rompes el esqueleto de la historia y deberías corregirla:

    - Aunque he escrito en muchos blogs que en esta actividad el lenguaje es lo que menos me preocupa porque es un cuento para contar y no para leer, tengo que decirte que en algunos momentos me ha dado la impresión de estar leyendo un cuento para niños de infantil. Es, sobre todo, al principio, con la mamá contando cuentos y una redacción un poco ñoña que recuerda al principio de Blancanieves de Disney.
    No me parece mal que los cuentos de la madre ilusionen y marquen tanto a la chica, pero no debes presentarlo como el típico cuentacuentos en la cama, típico de niños más pequeños que no pueden dormir sin sus rutinas. Yo lo plantearía en plan familia hippy, que no tiene tele y se juntan al calor de la lumbre o de una hoguera a escuchar historias al caer el sol. El objetivo es el mismo, pero la impresión es muy diferente.

    - Yo agilizaría un poco todo el tema de la huida. Debes recortar en esa parte del cuento y remarcar solo lo importante, sin adornos:
    * Los padres la privan de lo que más ama en el mundo y decide huir.
    * Como realmente quiere a su familia y desearía ganar tiempo para no tener que hacerlo, pide algo a sus padres (algo difícil de conseguir y que retrase su partida).
    * Sus padres lo consiguen, se lo entregan y ella se ve obligada a escapar. Estos regalos le servirán más adelante para conseguir al chico del que se enamora.

    - Hablas de Dafne como si tuviese 8 años: le cuentan cuentos, la coge en brazos una señora... y tiene que ser una adolescente ya en edad casadera...

    - En la casa de la maestra, Dafne no hace nada de nada. No hay maduración ni en el bosque ni en esta casa. Se guía por sus sueños (un elemento sobrenatural similar a un hada madrina) y, aunque se pierde, todo lo sigue saliendo como en los sueños. Ella no aporta nada a su vida. Simplemente le pasan cosas. Toda clase de pieles no es así. Es una joven capaz de trabajar duro y de adaptarse a la realidad que se le presente.

    - Luego está, en la misma línea, el tema del enamoramiento. En Toda clase de pieles, la princesa se curra el amor del príncipe usando los vestidos, los regalos de su madre y su astucia. Aquí no hay intención ninguna, es la suerte de ir al bosque y que el chico esté allí y la desgracia/suerte de perder la pulsera y que el chic la encuentre. Toda esa parte presenta una protagonista pasiva en lugar del personaje activo del cuento que escuchaste en youtube.

    Debes cambiar lo que te comento si quieres que tu adaptación sea correcta y se ajuste a a edad de los receptores y al esquema del cuento del que partías.

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